8.9.05

Caballito de plaza...


Foto de plaza. Inmortalizando la plaza de pueblo. Las niñas en el caballito y sus miradas transparentes, creyendo de verdad que de pronto el caballito podría salir galopando.

Era el tiempo en que mi aguelita parecía inmortal, en que era infalible, también invencible. Como un animal, era capaz de defenderse ante situaciones que a mí me hacían temblar, peleaba, regateaba, discutía, pero luego se daba vuelta y nos
arreglaba el peinado con mano de seda.

La Ube. En esos tiempos ya era leyenda, no tuvo que morir para convertirse en un personaje mitológico.

Murió en enero y, bastante tarde, comprendí que la muerte estaba demasiado cerca. Que algún día tampoco estarán mis padres, que algún día uno comenzará a ver cómo su mundo cercano desaparece.

Pero todavía pongo en duda su desaparición. Y no puedo pensar que no está, sobre todo hoy me acordé de los juegos que hacíamos con la Jana en el patio de la modesta casita de la Ube.

Después de usar la batea para lavar, le sacaban el tapón y caía el agua por un hoyito... al caer formada una especie de hilillo, que nosotros veíamos como un canal. Hacíamos diques, puentes, poníamos pedacitos de algo flotando como barquitos sobre el agua jabonosa. También nos lavábamos el pelo en la batea de la Ube.


Ahí está todavía. Dando vueltas desde temprano, diciendo "arriba con el quaker", que significaba que había que levantarse, aunque no tuviéramos nada urgente que hacer.
Arriba con el quaker, chicas!!! y yo la odiaba por un segundo, mientras la Jana se levantaba como un resorte para obedecer a la aguelita.

Cuarenta personas comiendo en el patio para su velorio, porque ella lo había pedido: "cuando yo me muera, tienen que hacer una fiesta". (Bueno, quizás no una fiesta,
pero sí una comilona, con un pulmay que será recordado).

¿Dónde estarás Ube? En
Valdivia está tu cuerpo, pero agradezco poder visitarte todos los días, en mis recuerdos. Me invitas a comer unas sopaipillas grandes, tomamos un mate y me dices que por fin te puedo tutear, aguelita.

Uberlinda del Carmen Urrutia Gaete
Sólo en nuestros recuerdos desde el 15 de enero del 2005

5 comentarios:

koalitta dijo...

Qué lindos sentimientos...yo tb aquí puedo recordar a mi abuelita...y sus pasitos cortitos y esa campanilla que usaba desde su cama para llamar y weviar por el ruido...je...

Gracias por tu post

marlencita dijo...

uf! ver fotos de tiempo atrás no es malo, nos hacen recordar lo que en algún momento fuímos y lo que sentiamos.

Ernesto González Dávila dijo...

Suave, P., qué recuerdo y qué forma de recordar. Yo también tengo un gran recuerdo de mi mamita, como le decíamos. Mis hermanos se divertían diciéndole que yo era un poeta y que no tenía otro trabajo que ese. Ella siempre me llamaba a su lado para decirme que buscara un trabajo fijo.

Suave,P., o Una como usted, te agradezco este post, hay mucha sinceridad y dramática realidad en esto que escribiste.

Recibe mis saludos y mi respeto,

EGD

kyol dijo...

Gracias por tu anterior posteo.

Los abuelos: apenas me quedan dos. Los viejos son muy mal aprovechados en este país. Tienen tanta sabiduría y un mundo que entregar y lo desperdiciamos. una wevada.

salu2

Jose dijo...

Con lo dificil que es hacerle sentir a los otros lo que tu, lo lograste de manera preciosa.
Me emocione yo, que no la conoci ni te conozco a ti... muy lindo en verdad
te seguire leyendo.
Salu2